Canibalismo entre los osos

 

Canibalismo entre los osos


Cuando la supervivencia rompe todas las reglas

Lo que nunca esperaríamos ver en la naturaleza; un oso devorando a otro oso
Un comportamiento raro, inquietante y difícil de explicar. Y, aun así, documentado
Al menos dos veces, ante nuestros propios ojos, en el parque natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias (Asturias). Chema Díaz. NATUR.

Vídeo de una osa comiendo a uno de sus oseznos
Cangas del Narcea, primavera 2025

El canibalismo intraespecífico en el oso pardo es un comportamiento nunca visto, que yo sepa, en España y poco frecuente en otros países, pero bien documentado en poblaciones silvestres de Eurasia y Norteamérica. Aunque suele asociarse a contextos de escasez extrema de recursos, diversos estudios de campo y observaciones directas indican que este fenómeno puede intensificarse durante la época de celo, cuando la competencia reproductiva y las interacciones agresivas entre individuos adultos aumentan de forma significativa, tal como hemos observado en dos casos en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, ambos, en Junio, en la época de celo.

Chema Díaz y Reno Sommerhalder preparan y se dirigen a una excursión osera por el parque natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias para estudiar a la especie en época de celo. Primavera'25.

El 31 de mayo del 2020, cuando ya podíamos salir de casa tras el confinamiento, se pudo observar en un punto del Parque Natural de Fuentes del Narcea que un macho que trataba de eliminar a la cría de una osa para favorecer la entrada en celo de la hembra y aparearse con ella. Sin embargo, la hembra se enfrentó al macho de manera violenta, siendo el resultado una   gran pelea en la que el macho  sujetó a la hembra por el cuello con su boca hasta matarla. Este hecho no había sido visto, al menos ni por mi ni por ninguno de mis amigos y colaboradores y parece ser el primer caso documentado en España al respecto. Es más, después el oso comió parcialmente a la osa, tras lo cual, la enterró y se acostó cerca de ella, en unos riscos rocosos. Al día siguiente, continuó comiendo su cadáver. El pequeño osezno se salvó del ataque del macho pero no se supo más de él.

Durante el periodo reproductivo, entre abril y junio, los machos adultos amplían considerablemente sus áreas de actividad y se involucran en encuentros y peleas con otros machos rivales. En este contexto, se ha registrado que algunos episodios de canibalismo no responden únicamente a necesidades nutricionales, sino que pueden ser una consecuencia secundaria de agresiones letales. En ciertos casos, el consumo parcial o total del individuo muerto podría representar una estrategia oportunista de aprovechamiento energético tras un conflicto, más que un comportamiento predatorio planificado. El caso aún no está muy claro entre los investigadores.

Una osa con su cría en el parque natural Fuentes del Narcea. Foto, Chema Díaz. NATUR


En junio del 2025, llevábamos unos meses siguiendo las evoluciones de una osa con dos crías en cierto valle de la comarca Fuentes del Narcea, Asturias. En un momento dado, un gran macho se acercó a la osa para matarle a sus crías; como siempre, la osa peleó con el macho y le impedía llegar a los pequeños. Tras un largo rato de lucha entre brezos y escobas, el macho logró matar a un osezno (nacido en el año, de unos 5 meses) tras lo que se fue de la zona por la furia y enfado de la osa. Al cabo de un rato, la osa, acompañada del otro osezno, se acercó al cadáver del pequeño y lo devoró (vídeo anterior).

Este si que es un caso no documentado por nosotros. Recuerdo el caso de un oso macho en otro valle del Narcea en la década de los 90 que mató a dos crías, despeñando después a los oseznos, tras lo que bajó por las rocas y comió parcialmente el cadáver de un osezno. Pero en este caso, fue la propia madre la que se comió al hijo. Es posible, tal como se ve al final del fragmento del vídeo, que lo pudiera haber hecho para librar a la zona donde permanecía varios días con el otro osezno, del típico olor a muerto que podría atraer a otros osos machos, ya que se dedicaba a olfatear constantemente el entorno, como precavida del peligro de la proximidad de un oso macho. Y es que, para un oso, el peor enemigo no es el hombre, es, otro oso.

Un oso macho se aproxima a una osa en una zona rocosa. Mayo 2025. Chema Díaz. NATUR
Efectivamente, en otros países, se ha documentado canibalismo dirigido hacia crías, especialmente por parte de machos adultos. Además, es muy posible que estemos, en la cornisa cantábrica, en una de las zonas oseras del mundo con mayor índice de infanticidios, según hemos podido conversar y contrastar con otros investigadores extranjeros. Esta conducta, conocida como infanticidio sexualmente seleccionado, puede inducir a las hembras a retornar al estro en un periodo más corto, incrementando así las oportunidades reproductivas del macho. Aunque el consumo de las crías casi nunca ocurre, cuando se produce podría aportar beneficios energéticos adicionales en una etapa del año caracterizada por altos costes metabólicos, o bien, si es el caso de la madre, por eliminar un atractivo de comida y olor que pueda atraer a otro macho, aún no lo se muy bien....

Desde una perspectiva ecológica y evolutiva, el canibalismo en osos pardos debe entenderse como un comportamiento excepcional pero funcional, influido por factores como la densidad poblacional, la disponibilidad de alimento, la estructura social y la presión reproductiva. Su baja frecuencia sugiere que no constituye una estrategia dominante, sino una respuesta extrema dentro de un repertorio conductual altamente flexible. El estudio sistemático de estos eventos aporta información valiosa sobre la dinámica social de la especie y sobre los límites adaptativos de su comportamiento en condiciones naturales.


Una pareja de osos en plena cópula en la época de celo. El macho siempre suele ser más oscuro que la hembra. Parque Natural Fuentes del Narcea, mayo 2025. Chema Díaz. NATUR


En conjunto, el infanticidio durante la época de celo en los osos pardos debe interpretarse como una estrategia reproductiva excepcional, condicionada por factores ecológicos, demográficos y sociales específicos. Aunque su impacto a nivel poblacional parece limitado, si que lo tiene para los observadores de osos que cada primavera ven las evoluciones de estos ejemplares en lugares rocosos, casi inaccesibles, espectaculares, de la Cordillera Cantábrica occidental.

Estos episodios revelan la complejidad del sistema reproductivo de la especie y la importancia de las interacciones intraespecíficas en la dinámica de sus poblaciones. Profundizar en su estudio resulta clave para comprender no solo los mecanismos evolutivos que lo sustentan, sino también sus implicaciones para la conservación del oso pardo en escenarios de recuperación poblacional.

En este contexto, el trabajo de campo continuado adquiere un valor insustituible, tal como estamos realizando desde la creación de la Asociación GECA en Cangas del Narcea en mayo de 1985. Hoy, con NATUR, el seguimiento realizado por investigadores, aficionados a la fauna y naturalistas en la Cordillera Cantábrica, con Chema Díaz y el equipo de NATUR, permite observar y documentar comportamientos raros y difíciles de observar, aportando datos fundamentales para la ciencia y la gestión de la especie. La posibilidad de acompañar y apoyar estas salidas en las montañas asturianas no solo favorece el avance del conocimiento científico, sino que también fortalece el vínculo entre investigación, conservación y divulgación, contribuyendo a una comprensión más profunda y realista del oso pardo en su entorno natural.

Un oso macho mata a la osa y la devora

Más info en https://naturalezaturismo.wordpress.com/



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